viernes, 30 de marzo de 2018

Interina o cómo sentirse Willy Fog

Como ya os adelantaba en la entrada de bienvenida, este curso me adentré en una aventura un tanto especial y desconocida para mi: la escuela privada. Después de años de servicio como interina, la necesidad de conciliación familiar me hizo replantearme mi vida laboral. Años de experiencia, baremos de méritos que se sumaban mes a mes, y que al mismo tiempo sumaban kilómetros y kilómetros a un destino, después a otro...Una vida, en definitiva, que a muchos os sonará familiar. Entre noches sin dormir a la espera de las adjudicaciones, pegada a un teléfono por si “caía” una sustitución, con la maleta preparada al más puro estilo Willy Fog, llegaron mis dos peques: mi fierecilla primero, y tres años más tarde, mi princesa Ninja Warrior. Entre bajas maternales, cursos a los que me incorporaba ya más que avanzados, con alumnos por conocer casi en las evaluaciones, y con el mayor de los handicap posible: un horario de tarde absolutamente incompatible con mi nueva condición de mamá-interina de conservatorio.
Cuando mi hijo cumplió los cinco años, dije “hasta aquí, así no se puede seguir”, y comencé a darle mil vueltas a la cabeza, buscando opciones para hacer compatible mi maternidad con mi vocación. Entonces, llegué a la conclusión de que mi “espinita clavada”, mi talón de Aquiles, mi sueño incumplido podría ser mi salvación: Magisterio, o como se denomina actualmente Grado de Primaria. Trabajar en un cole, tutorar a un grupo de peques (unos maravillosos, otros un poco menos maravillosos) y a la par tener un horario compatible para criar a mis hijos, me pareció la idea más fantástica del mundo. Pero, ¿comenzar una carrera a los 34? ¿Universitaria con dos niños pequeños? Me sonó a broma macabra, a sueño que jamas llegaría a cumplirse. Pero una es del norte, cabezota y obstinada, y San Google es tan fantástico que cuando crees que todo está perdido, te muestra la web de una universidad que prepara a licenciados para que obtengan el Grado de Primaria en dos años, todo ello online. ¡Y yo pensando que los milagros no existían! Me lancé al teléfono cual rapaz a su presa y allí me informaron de todo; toda la información era cierta, todo resultaba tan real que me daba hasta miedo. Miedo como el que sentí cuando me dijeron el precio de tan ingeniosa idea. Pero no voy a entrar en ello, porque las cantidades de dinero son relativas, todo depende del bolsillo de cada cuál, y en ocasiones, una inversión importante que te aporta tanto en tu vida como a mi me ha aportado esta oportunidad, no duele pagarlo. Se hace, se aprieta uno por aquí y por allá, pero lo paga y da un giro de 180º a su vida profesional. Todo sea por la conciliación.
He de decir que si estás leyendo estas líneas y tienes curiosidad por saber más sobre cómo hice el Grado de Primaria a distancia, aquí te dejo el enlace. Que conste que no me llevo nada, no voy a comisión (¡ojalá!), pero solo puedo decir cosas estupendas de mi experiencia. Ahí va la web: Grado de Primaria para Licenciados.

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