domingo, 15 de abril de 2018

Porque a veces somos agua y otras veces esponjas


Y ya en el tren de vuelta del curso de ABP, son muchas las ideas que se me vienen a la cabeza.
¡Cuánto hemos hecho en dos días y parece auténticamente que llevo una semana fuera de mi casa! Y no sólo por lo que he echado de menos a mis fierecillas, sino porque es tanto lo que hemos aprendido...Bueno, ¿y por dónde empezar a resumir un curso tan activo y completo? 

Me cuesta, la verdad. Necesito ordenar las miles de ideas que se pelean por salir de mi cabeza. Pero voy a hacerlo como lo he sentido, así que la primera mención va para la ponente: Anna María Biffi.  Una explosión de energía y sonrisa, es una profesional de la música y el teatro, y es que en ella todo cobra arte. Con su peculiar acento italiano, ha puesto a bailar, cantar, actuar a todo un nutrido grupo de maestros y futuros maestros. Gente de escasos veinte años (universitarios felices y radiantes, ávidos de aprender) a aquellos que ya tenemos más edad y un poco más de experiencia, aunque compartimos el entusiasmo y las risas de los más jóvenes.

Comenzamos rompiendo el hielo con una actividad de presentación, que no hace falta decir que la voy a poner en práctica el curso que viene. Nombre y gesto que te caracteriza debes decir, pero no solo el tuyo, ¡sino recordar el de toda la clase! ¡Ahí es nada! Actividades de dinamización de grupo, de presentación y memoria colectiva, en definitiva, de cómo entrar en materia hicimos varias. En corro, empleo de cuatro palabras (las que queráis, pero que suenen interpretadas), cada una con su significado; esto es, la primera, paso la palabra al de al lado, la segunda, cambio el orden del turno de palabra, la tercera, me salto al compañero de al lado y el turno pasa a dos más allá, y la cuarta, paso la palabra al compañero que quiero. Fácil, práctico, simpático y con cero materiales. ¡Genial! No es el único “rompehielos” que hicimos, los tengo todos anotados, porque no dejaré ni uno sin hacer. Es tan importante llegar a un grupo y empezar a sentirte a gusto desde el minuto uno...con estas actividades, ningún alumno se queda atrás. Captas su atención, trabajas la memoria y consigues una sonrisa en cada cara, ¡buen trabajo!
Un mensaje oculto en una botella llegó para cautivarnos a todos 
La parte de la danza fue genial. Los que me conocéis, sabéis que me encanta bailar, así que he disfrutado muchísimo. Cuánto hemos bailado, cuánto hemos improvisado: solos o como modelos del grupo. En grupo, consensuando una coreografía en diez minutos. Por parejas, individual, con telas y sin ellas, ha habido lugar a todo. Y lo mejor, no nos ha faltado la sonrisa a ninguno. Claro que cuando se trabaja con Anna, es imposible no sonreír.
Hemos cantado. ¿Cuánto? Lo indecible. Hemos cantado muchísimo, en español y hasta en hawaiano, por lo agudo medio ahogados, o imitando tristes pulpos con ocho brazos pegados a la cabeza. Hemos hecho cánones imitativos a dos y tres voces, con dinámicas en crescendo y estrechos muy estrechos. Hemos medido la música y sentido su pulso, algo que para los músicos es obvio y normalmente innato, pero me fijaba en los compañeros y veía como poco a poco iban entendiendo qué es eso del pulso interno, de las frases de ocho compases e incluso los compases binarios de subdivisión binaria (¡ahí ya es meterse en terreno complicado!). Pero lo han sentido, y decían que no sabían contar música. Pero es que la música no se cuenta, se siente. Y ellos, la han sentido.
Hemos creado arte no solo con el sonido o su expresión corporal, sino arte plástico. Hicimos los personajes del teatro que representamos, todos ellos con materiales de reciclaje o material fungible que todos tenemos en nuestras aulas. Qué resultados más vistosos! Ahí tengo que decir que el buen hacer de Juan Vivancos fue de gran ayuda. Él es un maestro de infantil rodeado de seños, que es lo que caracteriza a esta etapa, y de ahí tal vez le venga su dulzura y calma. Un placer para los sentidos escucharle hablar y narrar sus experiencias en el aula. Me encanta la conexión que procura mostrar a sus alumnos con la naturaleza. Y es que en un mundo de plástico y hormigón, a veces nuestros niños se olvidan de la hierba o el barro. Gracias Juan por entender así la educación de los más pequeños.
Y así bailamos, y cantamos, y pintamos y representamos. Porque finalmente, grabamos todo el teatro, con sus diálogos y sus danzas, sus cánones y sus animalitos. Y disfrutamos tanto y aprendimos tanto que el fin de semana se fue volando.

Pero las vivencias experimentadas se quedan, las risas perduran, y las enseñanzas no se olvidan. Porque cuando algo se siente y se vive, te cala por dentro, y cuando un Maestro (así, con mayúscula) como Anna comparte contigo su ser y su vida, solo te quedan ganas de que algo se te pegue y mañana lleves un poco de su magia a tu clase y encandiles a tus niños igual que ella he hecho con este grupo de niños ya no tan niños.
Y antes de terminar, no puedo no nombrar a Mauricio, uno de esos profesionales con vocación, que cree que una educación basada en el alumno es una realidad, en que poco a poco y gota a gota pondremos a la música en el sitio que se merece y no al que le estamos relegando.

Gracias y más gracias a esos compis simpatiquísimos y llenos de energía, y gracias a esos docentes apasionados que día a día comparten su vida y obra con los demás.

Mi viaje llega a su fin y mis dos fierecillas me esperan en el andén. Después de un fin de semana intenso, nada más bonito que el abrazo de los tuyos...

Hasta la próxima entrada! Hasta siempre compañeros!

3 comentarios:

  1. Buen resumen de un gran fin de semana llenos de emociones...hasta pronto

    ResponderEliminar
  2. Miss Diana, encantada de conocerte,agradecida por tus comentarios y feliz por la sonrisa que perdura, la que tenemos que alimentar día a día , llevar en el corazón, dentro y fuera del aula. Somos modelos para nuestros alumnos, aprendemos con ellos y de ellos. Nuestra manera de enseñar deja huella, mucho más que los conocimientos que transmitimos.

    ResponderEliminar
  3. Genial! Un gran fin de semana con gente especial. Un besote!

    ResponderEliminar