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sábado, 5 de mayo de 2018

Juegos en el aula de música, ¡qué acierto!

Si la anterior entrada versaba sobre vivir deprisa, en esta ocasión os traigo una
idea para realizar en el aula de música
precisamente para esos días en los que en los coles también vivimos deprisa. Es una unidad didáctica muy esquematizada que diseñé especialmente para esos días en los que sabes que por una razón o por otra, los alumnos no aprovecharán la clase todo lo debido. Y a veces, presionarles y obligarles no conduce a nada; seamos prácticos y hagamos una sesión de ABJ (aprendizaje basado en el juego). Cómo nos gustan las siglas...


Este es el primer año en el que trabajo en un cole hasta las cinco. Es para mi, y por supuesto para mis hijos, una experiencia nueva a la que hemos tenido que habituarnos. Tu vida pasa a desarrollarse en gran medida dentro del centro, pues en él desayunas y comes, los pequeños hasta meriendan, por lo que la jornada laboral pasa a ser un porcentaje importante de las horas del día. Normalmente, la jornada del docente no suele ser muy larga, aunque después tenga siempre trabajo para hacer en casa. Me refiero a que suele tener de horas lectivas diarias no más de cuatro, tal vez cinco a lo sumo. Así he trabajado yo siempre. Pasas como mucho cinco horas y te vas, aunque lleves trabajo para casa. Pero en los coles en los que se trabaja hasta las cinco es muy distinto; estás una media de ocho horas allí, conviviendo con compañeros y alumnos, y en cierto modo, tu trabajo se convierte en un Gran Hermano

A nivel académico, es difícil sobrellevar durante meses una jornada así. Se precisa incorporar actividades que salgan de la rutina y que hagan más liviana las ocho horas diarias que los alumnos pasan allí. Cuando además aquí en Sevilla el sol comienza a dejarse ver más de lo deseado y el calor empieza a apretar (aproximadamente desde mediados del mes de abril), las clases que van desde la hora del comedor hasta las cinco se convierten en arduas y soporíferas. Si a esa circunstancia se le une una semana de exámenes o similar, tengo más que comprobado que pretender dar clase de manera rutinaria no sirve de nada. Todos los que nos dedicamos a la educación sabemos que esos días existen, pero generalmente tomamos dos caminos: o dar clase si o si y caiga quien caiga, o tiempo libre. No me gusta ni una ni otra opción. Si queremos niños empáticos, ¿no deberíamos ser nosotros los primeros en serlo con ellos? Por otro lado, tomar la fácil decisión de darles tiempo libre, ¿no es a veces un poco de dejadez por nuestra parte? 

Para estos días en los que debes valorar si continuar con los contenidos o hacer algo diferente, he creado una unidad didáctica muy escueta, ya que son solo propuestas de juegos, en los que podrás continuar trabajando contenidos de teoría de la música y desarrollo auditivo. ¿Lo mejor? Los alumnos lo verán como un juego, por lo que no necesitarás insistirles en participar, y mientras tanto, continuaremos con la tarea de enseñanza-aprendizaje. ¿Y lo que es mejor aún? No necesitarás materiales caros, ni una preparación previa extensa. Además, si ves que te funciona, puedes desarrollarlo en más de una sesión, porque no te olvides de que estás trabajando contenidos, no dándoles tiempo libre. Y ya si te digo que estás innovando y estás aplicando una metodología activa basada en el juego, pues es que no puedes esperar a hacerlo.

En estos juegos se trabaja la discriminación auditiva, tanto rítmica como melódica, y lo que más les gusta: juegos en equipo, con competición incluida. Puedes programar ciertos juegos de manera individual y otros en grupo, y ver cómo responden en cada uno de ellos. Además, no importa la etapa en la que impartas, porque puedes adaptarlos con distintos niveles de dificultad, acorde con el alumnado con el que trabajes. Respecto a los materiales, cartulina para escribir distintos ritmos, intervalos,...todo aquello que quieras emplear de apoyo en formato papel. Instrumentos de pequeña percusión para hacer ritmos: yo me quedo con las claves, es mi instrumento favorito para trabajar el ritmo. Para los fragmentos melódicos, un metalófono o nuestra propia voz. Tal vez el elemento más difícil de tener es el piano de suelo, pero tengo que decir que el mío lo compré en una de esas cientos de páginas de segunda mano y te reirías si te dijera que pagué por él lo que cuestan un par de refrescos. De todas maneras, si no quieres gastarte nada, imaginación al poder: puedes pintarlo con tiza, marcarlo con cinta de carrocero o similar. Si además, como es mi caso, tienes opción de realizar estos juegos en una zona exterior, el cambio de espacio y de rutina, les encantará.


Como ves, los juegos les encantan, y es un momento estupendo para disfrutar con los alumnos viéndoles aprender y divertirse a la vez, sin contar que es una magnífica herramienta para conocer a tus niños en un ámbito más distendido, y trabajar valores y emociones que se desprenden de la realización de estas actividades. Además, se motivan con la asignatura y todos sabemos que la motivación es la clave del aprendizaje. 

No te cuento más. En este enlace tienes la unidad muy resumida, y si quieres más información sobre metodologías de juego, la editorial CSS tiene libros como "Juegos musicales en la escuela", con ideas estupendas, agrupadas por edades y niveles de dificultad. Anímate a innovar y jugar, gamifica tus sesiones y verás unos resultados estupendos.

Cuéntame qué te parece y si haces algo similar con tus niños.

¡Hasta la próxima entrada!

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