Webs que no puedes perderte

domingo, 5 de agosto de 2018

De pipís, cuentos y otros avatares

Como maestra de primaria y mamá de dos peques, cada vez con más frecuencia llego a la misma conclusión: estamos forzando a nuestros niños a desarrollarse bajo patrones impuestos por planes y reformas educativas, patrones herméticos y encorsetados que poco o nada respetan la evolución individual del niño y sus ritmos de aprendizaje. 


La sociedad y su avance, pese a la supuesta libertad de la que a día de hoy gozamos, nos impone una serie de parámetros y pautas que parece que debamos seguir desde edades muy tempranas, de igual manera que si nos hubiéramos convertido en piezas de una cadena de montaje. A veces veo a esos niños que a determinada edad deben dejar el pañal, o a otros que necesitan saber leer antes de comenzar su etapa de primaria y entonces pienso en lo ridículo de un sistema que impone a sus ciudadanos un control de esfínteres solo porque vayan a entrar en infantil, o una madurez cognitiva específica para la lectura porque van a comenzar en primaria. Por supuesto, todo ello está ligado a cuestiones económicas, como casi siempre y como casi todo, ya que si tenemos niños en infantil que aún lleven pañal, necesitaremos de asistentes en el centro que puedan cambiarles, y ello derivará en pagar más sueldos. Por tanto, es más rentable adiestrar esfínteres que pagar más nóminas.

Y no quiero decir que no haya que planificar, todo lo contrario: sabéis que considero que la planificación es la clave del éxito, ya que debemos ponernos objetivos y seleccionar y secuenciar muy bien los contenidos elegidos. Sin embargo, debemos hacerlo con la suficiente amplitud de miras y con una adecuada adaptación para cada uno de los individuos que componen la comunidad educativa de aprendizaje. 

Cuando se trabaja en la etapa de 0-3 años, las diferencias son muy obvias entre un alumno y otro. Aunque no es una etapa en la que yo haya impartido clase, como mamá todas vemos a simple vista las diferencias existentes en esas edades: diferencias cognitivas a nivel del habla o la escucha activa, o motrices a la hora de coger un lápiz o desplazarse. Los centros educativos están adecuados para recibir en un mismo espacio a niños que, pese a llevarse solo unos meses de diferencia, muestran distintas fases de desarrollo. Mi hija, al haber nacido ochomesina, los dos primeros años de vida estaba por debajo del percentil de su edad, lo que se reflejaba no solo en peso o altura, sino en su madurez y desarrollo global. Por así decirlo, mientras que algunos de sus compañeros correteaban por el aula, ella estaba aún sentada en una sillita de paseo, sin comenzar tan siquiera a dar sus primeros pasos. He de añadir que además no era ella la única, pues igual que ella, nacida en el mes de octubre, había más niños de últimos de año que diferían en diez y once meses con algunos de sus compañeros.

Resulta llamativo que estas adaptaciones como tener sillita o hamaca para el que no anda, o correpasillos para que el que ya tiene una destreza desarrollada las consideramos normales e indispensables, sin embargo, al curso siguiente, en el que se despiden de la guarde y comienzan su etapa de infantil, todos deben ser capaces de dejar el pañal al mismo tiempo. ¿Es que acaso no se necesita una madurez y por tanto un tiempo distinto para cada uno a la hora de controlar los esfínteres? ¿Debemos quitarles el pañal o esperar a que ellos mismos quieran hacer pipí sin él? Mirad, con mi hijo mayor seguí las indicaciones de la guarde: meses antes de terminar el curso, allá por primavera cuando “si se hace pipí no pasará tanto frío”, comencé a quitarle el pañal.
No puedo decir que estuviese todo el día haciendo de mujer-fregona limpiando pipís, pero si que en más de una ocasión me vi con mudas, charquitos inesperados y corriendo pasillo a través para llegar a tiempo al wc. No fue del todo mal, pero con mi hija me negué. Era tan pequeñita y la veía aún tan “poco hecha”, que decidí dejarle el pañal hasta que ella estuviese preparada, y no cuando las conveniencias legales me indicasen. Pues bien, un par de meses o tres más tarde que sus compañeros, comenzó a decirme que le daba saco el pañal y que ella no quería tener pipí en él; así de claro y sobre todo, maduro. Se acercaba mucho al wc y notamos que le llamaba la atención. Y así fue cuando un día se le quitó el pañal y nunca supe lo que era limpiar charquitos ni llevar bolsas con mudas. No quiero decir con ello que jamás se haya hecho pipí en la cama, pero si os digo la verdad, ni lo recuerdo. Dos experiencias positivas, pero la primera forzada y la segunda natural y autónoma, infinitamente mejor.


Es por ello, por lo que considero igualmente que el desarrollo de la lectoescritura es un elemento que debe incorporarse poco a poco, atendiendo al desarrollo cognitivo de cada alumno. ¿Quiero decir con eso que no deben leer en infantil? En absoluto. Considero que se les debe motivar e incentivar de mil maneras distintas, que entiendan cuánto les puede aportar la lectura, pero siempre desde la motivación y no desde la presión y obligación de que tienen que leer para llegar a primaria defendiéndose sobradamente en este campo. Sin ir más lejos, mi marido motivó a mi hijo a leer jugando a la Wii, de la manera más divertida que se pueda imaginar, ya que su ratito de videojuego se convirtió (sin mi hijo saberlo), en su tiempo de lectura.

Ahora estoy embarcada en hacer que mi hija lea. Pero no que junte fonemas y sílabas sin más, sino que se motive por algo y ésto le haga arrancar a leer. Tenemos en casa una zona de biblioteca muy chula, con libros de todo tipo, pero aún no he encontrado el anzuelo que le haga picar en el maravilloso mundo de la lectura del que sabéis que soy fan acérrima. Seguiré probando distintas fórmulas, diferentes contenidos, pero sin presionarla ni obsesionarla porque en un mes comenzará en primaria. 

¿Tenéis alguna sugerencia para engancharla? ¿Alguna actividad de iniciación a la lectura “infalible”? Si es así, ¡me encantaría saber vuestras ideas!

Esperando leeros, me despido hasta la próxima deseándoos a todos un espléndido mes de agosto. 

¡Un abrazo!

No hay comentarios:

Publicar un comentario