sábado, 31 de marzo de 2018

Una nueva vida (profesional)

Y como este paso de cómo cambié mi perfil profesional os lo estoy contando “en fascículos”, no quiero demorarme demasiado y esta será la última “entrega” (¡lo prometo!).
Ya con mi flamante segunda carrera terminada, después de esos dos cursos asesorada por unos profesores estupendos de los que aprendí sobre todo a entender la realidad educativa desde un enfoque activo, innovador, donde el alumno es el centro y nosotros, los docentes, sus guías en esta larga etapa llamada escolarización, me lancé a “echar curriculum”. Ni qué decir tiene que no sabía lo que era buscar trabajo desde que era estudiante, pero era especialista en preparar oposiciones año si, año no, y en vivir pendiente al teléfono. Esto no es más difícil, ni más fácil, ni más,...No pretendo entrar en debates de educación pública versus educación privada, ni “funcionarios acomodados” ni docentes “metidos a dedo”. Simplemente cuento mi experiencia, desde mi punto de vista, sin pretender sentar cátedra ni dar lecciones, desde la humildad y la visión de que la vida es muy volátil: hoy estas aquí, mañana estás allá. No debes criticar al “contrario”, porque no sabes si el día de mañana serás parte de uno de “los otros”.


En fin, opiniones a parte, tal cual envíe mi cv fui seleccionada para una entrevista en Yago School, un centro joven, dinámico, enclavado en el Aljarafe Sevillano, a apenas 5 km de la capital andaluza. Un colegio en auge, que hasta la fecha y en sus ocho años de existencia, no ha dejado de crecer. Es un centro privado, cuyos pilares son los idiomas (inglés y chino, éste último curricular), el deporte y la música. Esto último es, bajo mi criterio, lo que lo distingue principalmente de otros centros educativos, y lamentablemente de las actuales reformas educativas, en las que cada vez tiene una menor repercusión este arte, llegando casi a desaparecer el contenido musical del currículo de la educación primaria y secundaria.
En Yago School, la música se imparte desde el piano. Suena chocante, puesto que es un colegio y no un conservatorio, pero tienen muy claro que no hay instrumento que ayude mejor a la comprensión de la música que el piano, gracias a su textura polifónica y a la inmediatez del resultado sonoro, cosa que no ocurre con otros instrumentos de las familias de la cuerda o el viento. Y qué mejor manera de hacer aficionados a la música que cuando el alumno entiende lo que oye, manipula lo que estudia e interpreta lo que aprende.
Antes de despedirme por hoy, añadir que en Yago School se prepara al alumnado para los exámenes de ABRSM. Pero eso es otra historia...¡o mejor dicho otra entrada!

Hasta la próxima!

viernes, 30 de marzo de 2018

Interina o cómo sentirse Willy Fog

Como ya os adelantaba en la entrada de bienvenida, este curso me adentré en una aventura un tanto especial y desconocida para mi: la escuela privada. Después de años de servicio como interina, la necesidad de conciliación familiar me hizo replantearme mi vida laboral. Años de experiencia, baremos de méritos que se sumaban mes a mes, y que al mismo tiempo sumaban kilómetros y kilómetros a un destino, después a otro...Una vida, en definitiva, que a muchos os sonará familiar. Entre noches sin dormir a la espera de las adjudicaciones, pegada a un teléfono por si “caía” una sustitución, con la maleta preparada al más puro estilo Willy Fog, llegaron mis dos peques: mi fierecilla primero, y tres años más tarde, mi princesa Ninja Warrior. Entre bajas maternales, cursos a los que me incorporaba ya más que avanzados, con alumnos por conocer casi en las evaluaciones, y con el mayor de los handicap posible: un horario de tarde absolutamente incompatible con mi nueva condición de mamá-interina de conservatorio.
Cuando mi hijo cumplió los cinco años, dije “hasta aquí, así no se puede seguir”, y comencé a darle mil vueltas a la cabeza, buscando opciones para hacer compatible mi maternidad con mi vocación. Entonces, llegué a la conclusión de que mi “espinita clavada”, mi talón de Aquiles, mi sueño incumplido podría ser mi salvación: Magisterio, o como se denomina actualmente Grado de Primaria. Trabajar en un cole, tutorar a un grupo de peques (unos maravillosos, otros un poco menos maravillosos) y a la par tener un horario compatible para criar a mis hijos, me pareció la idea más fantástica del mundo. Pero, ¿comenzar una carrera a los 34? ¿Universitaria con dos niños pequeños? Me sonó a broma macabra, a sueño que jamas llegaría a cumplirse. Pero una es del norte, cabezota y obstinada, y San Google es tan fantástico que cuando crees que todo está perdido, te muestra la web de una universidad que prepara a licenciados para que obtengan el Grado de Primaria en dos años, todo ello online. ¡Y yo pensando que los milagros no existían! Me lancé al teléfono cual rapaz a su presa y allí me informaron de todo; toda la información era cierta, todo resultaba tan real que me daba hasta miedo. Miedo como el que sentí cuando me dijeron el precio de tan ingeniosa idea. Pero no voy a entrar en ello, porque las cantidades de dinero son relativas, todo depende del bolsillo de cada cuál, y en ocasiones, una inversión importante que te aporta tanto en tu vida como a mi me ha aportado esta oportunidad, no duele pagarlo. Se hace, se aprieta uno por aquí y por allá, pero lo paga y da un giro de 180º a su vida profesional. Todo sea por la conciliación.
He de decir que si estás leyendo estas líneas y tienes curiosidad por saber más sobre cómo hice el Grado de Primaria a distancia, aquí te dejo el enlace. Que conste que no me llevo nada, no voy a comisión (¡ojalá!), pero solo puedo decir cosas estupendas de mi experiencia. Ahí va la web: Grado de Primaria para Licenciados.

¡Bienvenidos!

Esta es mi primera entrada en mi propio blog, y con ella espero iniciar una serie de artículos con los que pueda ir ilustrando cómo trabajo en mi aula. Para ello, lo primero, es presentarme.
Mi nombre es Diana y soy maestra de primaria y profesora de música en secundaria. Mi especialidad es el piano, instrumento que toco desde pequeñita.
Después de varios años como interina en distintos centros públicos, este año inicié una aventura novedosa para mi en todos los sentidos: empecé a trabajar en un centro educativo privado, en el que su característica principal con respecto a mi materia es que todos los alumnos tocan el piano. Si, me imagino lo que estáis pensando: ¿cómo es eso de que todos tocan el piano? Bueno, esto será parte de otra entrada en la que os contaré con más detalle cómo se desarrolla mi asignatura en un centro de primer nivel como es Yago School. Por ahora, agradeceros de nuevo vuestro tiempo y ¡sed nuevamente bienvenidos!