sábado, 7 de abril de 2018

Sobre cursos y recursos, padres protectores y docentes quemados

Todo el mundo habla de educación. Y es lógico, pues afecta a un porcentaje elevado de la población. Aunque no seáis docentes, podéis ser mamis o papis, titos o titas con peques o no tan peques en edad de “estudiar” (es decir, desde los cuatro meses a los “taintantos”), por lo que el proceso de enseñanza os toca de cerca.

Por ello, nuestras vidas se ven en continuo contacto con docentes, entre los que nos encontramos tantos tipos como estrellas tiene el firmamento. Profesores cercanos, cariñosos, motivados, poco experimentados, sobrados de conocimiento, hartos,...hay para todos los gustos.
Y es que, como docente, son muchas las etapas por las que pasamos: cuando eres principiante, la ilusión y la preocupación te embargan. A medida que pasan los años, te asientas, confías en tu sapiencia y tu buen hacer, y disfrutas en el aula. Por último, en algunos casos, por distintos factores, hay docentes que acaban “quemados” (cuántas veces habré oído esa expresión...) y la ilusión con la que algún día comenzaron, da paso a una cuenta regresiva hasta el día de su jubilación. Un docente pasa, al igual que otros trabajadores, por diferentes estadios durante sus años de ejercicio profesional,
pero con una característica que lo distingue del resto: nuestros clientes son niños. Y eso lo cambia todo.

Es difícil lidiar con niños, es cansado. Sobre todo cuando cada día hay más papis sobreprotectores y, por ende, niños más dependientes. Dependientes de tu aprobación, de tu defensa al mínimo contratiempo. Y no es culpa de ellos, es solo nuestra. Vivimos con miedo, porque en parte eso ha traído la sociedad de la comunicación. Sabes todo lo que pasa, en tu barrio, tu ciudad, y hasta en las antípodas, y como lo macabro vende más, pues a veces hasta sabemos más de lo que desearíamos saber. Y porque queremos a nuestros niños, les protegemos de todo eso que oímos, como debe ser, pero resulta que a veces nos pasamos. No les dejamos desarrollarse libremente, equivocarse para aprender, caerse para después saber levantarse. Y así, la resiliencia que deberíamos estar inculcándoles, es cada día más lejana.

En ocasiones pienso en esos padres (creo que todos los profesores tenemos a más de una familia así en nuestras aulas) y trato de entenderles. Algunos son papis primerizos, jóvenes y un tanto perdidos entre trabajos que no llegan, hipotecas que ahogan y unos hijos exigentes y a veces hasta consumistas. Otros, papis mayores, cuyos hijos son casi un milagro de la naturaleza que llega cuando ya prácticamente habían tirado la toalla de la natalidad. Y ese niño se convierte en el bien más preciado, un intocable (seamos empáticos con ellos, es lógico). Y todos ellos tiene como base el miedo: no tanto a que a su hijo le pase algo, sino a que su hijo no reciba lo mejor de lo mejor. Lo cual no es malo, sino todo lo contrario.

imagen tomada de tecnojuliana.blogspot.com

El problema viene cuando estos papis, sean jóvenes o no tan jóvenes, consideran a los docentes de sus niños “in”: in-capaces, in-suficientemente preparados, in-feriores en muchos aspectos. La falta de confianza se refleja en críticas constantes en los grupos de WhatsApp (de eso prefiero ni hablar porque me daría por lo menos para tres entradas), de tutorías plagadas de quejas a diestro y siniestro, hasta de poner en tela de duda metodologías, correcciones o lo que más les suele importar: las calificaciones. No digo con ello que no sea cierto en algunos casos, pero en la mayoría son fruto de un nivel de desconfianza muy acusado, habitualmente sin sentido. Y así, comienza la guerra que algunos docentes libran en sus aulas y fuera de ellas, porque mucho del trabajo de un docente se encuentra precisamente allí: fuera de su clase y de su horario laboral. Tiempo de planificación, de preparación de contenidos y actividades, de adaptaciones y de papeleo oficial que tanto tiempo de dedicación a nuestros alumnos nos quita.

Cierto es que la vida transcurre deprisa, y que el mundo de la enseñanza ha cambiado enormemente en las últimas décadas. Recuerdo en mi época de EGB ir a la biblioteca a hacer un trabajo, donde había que buscar información entre decenas de enciclopedias, copiar datos en papel, para después pasarlos a limpio y hacer un trabajo en el que pegases (con tijeras y pegamento, no de “corta y pega”) alguna imagen resultona. Ha cambiado todo tanto que me suena a "Cuéntame" este último párrafo, pero es así, y muchos docentes se ven out. Desbordados por cientos de rúbricas, el bilingüismo, las TIC. Y todo es innovación educativa, y muchos luchan por intentar sobrevivir a esta vorágine remando en solitario y cada día un poco más desconorazonados.Y claro, hay profesores que se queman, se contaminan lentamente, y dejan de llegar con una sonrisa al aula, o con un abrazo (¡cómo me gustan los abrazos!) a ese peque o a ese grandullón de secundaria (si, al que te saca dos cabezas y tiene voz de barítono, y que seguramente necesite más de ese abrazo que los muñequitos de infantil).


Y aquí, con ese "quemazo" de algunos lo voy a dejar, porque estos docentes hartos de todo y de todos (sobre todo de las mil y una leyes educativas distintas con las que cada cuatro años aproximadamente nos sorprenden nuestros gobiernos) tienen un balón de oxígeno con todos los recursos que a día de hoy tenemos: cursos, congresos, formación online,...eso que llaman reciclaje, aunque a mi más bien me gustaría que lo llamasen regeneración, puesto que uno no se convierte en algo distinto, sino que va actualizándose con los avances de esta nuestra sociedad.

Y aquí una, que no está quemada en absoluto pero es un culo inquieto y le gusta estar a la vanguardia de todo, está planificando su viaje a un curso que tendrá lugar el próximo fin de semana en Torremolinos (Málaga) y que tiene una pinta de ser estupendo...Pero de eso ya os hablaré cuando llegue el momento.

Os dejo con un grande, me encanta escucharle. ¿Estáis de acuerdo con lo que dice? Pinchad en el enlace y no os lo perdáis:
Emilio Calatayud



jueves, 5 de abril de 2018

Clase de lengua...con contenidos de música!!!

Y seguimos en abril (¡que por fin deja de ser aguas mil!) preparando actividades para el día del libro. Hoy os presento una actividad preciosa que ya os anticipé días atrás, en la que el Departamento de Lengua Española de Yago School junto a la seño bloguera más dicharachera, estamos preparando.


Se trata de un poema de Rubén Darío, “A Margarita Debayle”, en el que participa todo el grupo recitando cada uno un verso. Es por tanto una lectura compartida y dramatizada, puesto que estamos trabajando la expresión oral y corporal, la entonación y el ritmo en el habla. Estos contenidos, junto al desarrollo memorístico que se produce cuando recitamos sin papel, nos permite trabajar en el aula un sinfín de destrezas fundamentales para la vida presente y futura de nuestros alumnos.
Hablar o recitar en público nos hace reflexionar sobre nuestro lenguaje corporal: cómo nos movemos, cómo respiramos, a quién miramos cuando hablamos. Los alumnos rara vez son conscientes de ello, y es paradójico ver cómo algunos de los estudiantes con calificaciones más altas, fallan cuando deben “mostrarse” ante un público. Conectar ideas y exponerlas de manera clara y ordenada, empleando un tono de voz y un lenguaje apropiado al contexto, constituyen la base de toda oratoria. En este caso, no son ellos los que deben conectar ideas, puesto que están recitando un texto ya creado, pero si deben entender qué leen y expresarlo adecuadamente. ¿Suena obvio, verdad? Pues os sorprendería saber el trabajo que les cuesta. Nuevamente, y como ya adelantaba en mi entrada sobre bookcrossing o la caza del libro, me parece fundamental hacer hincapié en la comprensión lectora, elemento básico para evitar el fracaso escolar. Cuando entienden lo que leen, pueden interpretarlo, argumentarlo; en definitiva, sentirlo. Y de eso se trata: de sentir lo que se recita.


Por otro lado, y muy acorde a mi especialidad de música, trabajamos el ritmo del discurso: que sea claro ante todo, ni tan rápido que no se entienda, ni tan lento que resulte tedioso. Deben sentir el pulso interno de las palabras y como éstas se encadenan unas con otras, agrupándose y creando células rítmicas que ayuden a la pronunciación y la comprensión, y cómo no, a expresar el mensaje implícito. Así mismo, trabajamos la entonación, lo que en música denominamos altura (como término relativo a los parámetros del sonido), lo que nos ayudará a expresar con acierto el significado de las palabras.
¿Curioso, verdad? ¿Habíais pensado alguna vez en trabajar aspectos musicales en clase de lengua? No olvidéis que la voz es nuestro instrumento musical, ¡así que todos podemos hacer música hasta cuando hablamos! Viva la transversalidad y los profes que trabajamos en cooperativo!

Y ya para acabar de hacer magia con el poema, los niños lo recitarán con una pieza de piano como acompañamiento. ¡Chulísimo! ¿Queréis saber cuál he elegido? “River flows in you” de Yiruma. ¡Me encanta!

Y como no puedo dejar de agradeceros todas las visitas que habéis hecho en estos poquitos días de vida que tiene el blog, aquí podéis encontrar el archivo con las partituras que toco de esta pieza.
¡Que lo disfrutéis!

"River flows in you"

Hasta la próxima entrada!

miércoles, 4 de abril de 2018

Bookcrossing en el cole o la caza del libro

Ya estamos en abril, y eso, entre otras cosas maravillosas como la primavera, las terracitas o la Feria de Abril, ¡quiere decir que estamos en el mes del libro! El 23 de abril, y en conmemoración del fallecimiento de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso de la Vega, la UNESCO decidió, en el año 1926, dedicar un día tan simbólico para homenajear al libro y, por ende, a la figura del escritor.

Creo que no hay cole en el mundo que no prepare algo especial, con mayor o menor implicación,
para valorar y recordar a nuestros niños la importancia de la lectura. Las escuelas se llenan de libros, se recitan poemas, y se recuerdan a los autores más relevantes de la historia de la literatura.
En el Departamento de Lengua de Yago School también están preparando una serie de actividades que estoy segura serán fabulosas, a la altura del profesorado que las organiza. Además, os adelanto en primicia que el Departamento de Música colaborará de alguna que otra manera que seguro hará las delicias de nuestros alumnos. ¡Pero eso os lo contaré en otra entrada!

En esta ocasión quiero presentaros un recurso para fomentar la lectura en el aula, y que yo desarrollé el curso pasado en el colegio Balcón de Sevilla. Conseguí implementar de manera significativa el volumen de libros no solo leídos, sino también reflexionados y disfrutados, lo cual me parece aún más importante. Os cuento: ¿conocéis la propuesta que surgió hace unos años en EE.UU. en la que personas anónimas dejaban sus libros ya leídos en espacios públicos y a cambio podían tomar otros para leer? Más conocido como bookcrossing, esta iniciativa llegó a España con fuerza, y en las ciudades más importantes se organizaron grupos que desarrollaban esta propuesta. Digamos que es una biblioteca al aire libre, sin carnet ni estanterías.
Pues bien, tomando prestada esta idea, decidí llevarla a cabo en el cole, pero con ciertas modificaciones. "La caza del libro", así se llama la actividad, consiste en que cada alumno traiga un libro de casa, ya leído, para ser "cazado" por sus compañeros. Sin escribir su nombre para mantener el anonimato, deben envolverlo para mantener el factor sorpresa hasta el último momento, y una vez que llegue el día fijado y todos tengan su libro, saldremos al patio y en él cada uno esconderá (siempre en lugares accesibles) su ejemplar. Una vez estén todos los libros escondidos, saldrán a "cazar". Fácil, divertidísimo y súper motivador para los alumnos.
Libros traídos por los alumnos antes de ser envueltos
Para que no os quedéis con dudas logísticas, os doy unos tips para que os resulte sencilla la actividad, tanto en su planteamiento como en su desarrollo. Ahí van:
- anotad bien el nombre del alumno y el título del libro que trae. Cuando decidáis finalizar la actividad, cada uno recibirá de vuelta el libro de su propiedad.
- cuando cada uno tenga el libro "cazado", anotad a quién pertenece para saber quién lo tiene y así poder controlar las normas de buen uso, explicadas previamente al alumnado.
- insistid en la importancia de tratar bien el material: en este caso más que nunca, no hagas con el libro ajeno lo que no quieras que le hagan al tuyo.
- si tras la caza podéis darles un tiempo inmediato de lectura en el patio o en el aula, sería genial. Están motivadísimos y comienzan la lectura con mucho interés.
- es conveniente que, si disponéis de tiempo, el momento de esconder el libro sea individual. Esto es, todos pueden estar de espaldas, mientras uno dispone de medio minuto para esconder su libro, a los treinta segundos sale el siguiente, y así. La idea es que realmente juegue el azar y la sorpresa.
- enfatizar en la importancia de que todos leen todo: no hay libros de niños o de niñas (tener que hablar de esto en el siglo XXI...).
- al finalizar la lectura, cubrir una ficha de lectura, que en nuestro caso pasaba a ser parte del lectómetro del aula, donde contabilizábamos cuántos libros leía (¡y entendía!) cada uno. Pero sobre el lectómetro os contaré en otro post, que prometo será breve y con muchas fotos (¡como les gustan los libros a los niños!).

Espero haberos dado una idea divertida y motivadora para fomentar la lectura en el aula. A mis alumnos les encantaba, y esperaban con entusiasmo "la caza". Como veis, son mucho los conceptos que podéis trabajar en la misma actividad: valorar los libros y su legado, sexismo en la literatura y la publicidad,... Principalmente, contenidos de educación en valores, que después podéis desarrollar en vuestras sesiones de tutoría.
Probadlo y me contáis, y si os surge cualquier duda, no dudéis en preguntarme.

¡Hasta la próxima entrada!

martes, 3 de abril de 2018

Mindfulness en el aula...y en el sofá!

Mindfulness es uno de esos términos vanguardistas que suenan a innovación y, aunque lo usamos a menudo, ¿sabemos realmente qué es? ¿Os gustaría saber cómo trabajarlo en clase o en casa?


Mindfulness o atención plena, es el grado de concentración que ponemos en una actividad para ser plenamente conscientes de qué estamos haciendo en un determinado momento. En otras palabras, es el entendimiento de lo que sucede en nuestro cuerpo cuando realizamos una actividad u otra. Está íntimamente relacionado con el budismo y la meditación, y es que su principal beneficio reside en tomar consciencia de nuestro cuerpo, siendo capaces de llevarlo a un estado de relax y bienestar a través del control de nuestra respiración, de la relajación progresiva de las distintas partes que lo componen y de un enfoque mental que nos permita centrarnos en el momento que estamos viviendo. No se trata de poner "la mente en blanco", sino todo lo contrario: focalizar nuestro pensamiento en sentir cómo pasamos de la actividad a la calma, de la tensión a la relajación.

Como ya sabéis aquellos que me seguís, en mi condición de pianista es fundamental tener una consciencia corporal muy desarrollada: la motricidad fina que requiere la práctica de un instrumento musical está estrechamente ligada al conocimiento que uno tenga de su propio cuerpo; es decir, que se disponga de la capacidad de presionar una tecla con un dedo mientras otros percuten otras distintas, y a su vez, la otra mano, ejecute otros movimientos diferentes, puesto que toca otras notas distintas. ¡Y no olvidemos que con los pies tenemos tres pedales a utilizar! Creo que con este ejemplo entenderéis perfectamente porqué os digo que es fundamental tener un gran control mental sobre cada una de las partes intervinientes en la práctica instrumental. Es decir: una consciencia plena.
Claro que estaréis pensando "bueno, y si yo no toco el piano, ¿a mi esto para qué me sirve?" Realmente, tener consciencia de nuestro cuerpo es tener el control sobre nosotros mismos, es saber manejarnos de manera eficaz y eficiente en todas las circunstancias. ¿Nunca os ha pasado que en un estado de nervios (véase entrevista de trabajo, defensa de una programación en las oposiciones,...) no somos capaces de controlar esa mano que no se está quieta, o ese pie que golpea sin cesar el suelo, o ese pobre boli que acabará sin muelle de tanto sacar y meter la punta? Seguro que sabéis de qué hablo, y posiblemente si trabajáseis la atención plena seríais capaces de decirle a vuestra mano que se estuviera quieta o a vuestro pie que no sois Fred Astaire. Pero normalmente, no trabajamos nuestra mente en este sentido, sino que la desarrollamos en otros aspectos diferentes.

La actividad que os presento aquí la he puesto en marcha en el cole con grupos de 4º, 5º y 6º de primaria, y como no podía ser de otra manera, también en casa con mis peques, que están en 3º de primaria e infantil (5 años). El recurso es un vídeo, mejor dicho un audio, que es con el que doy comienzo al trabajo de mindfulness con los alumnos. Es una manera que tengo de adentrarles en este contenido y a la vez chequear qué me voy a encontrar. Hay niños que son incapaces de focalizar su atención en los seis minutos que dura la grabación, mientras a otros he de despertarles (¡si, si, con baba en boca!) del grado de relajación al que han llegado. He de decir que no se trata de que se duerman, sino de que se centren en relajarse, pero si su relajación es tal que se abandonan a Morfeo, ¡fantástico! En este vídeo-audio se trabaja la atención plena desde el control de la respiración, visualizando el movimiento del vientre al emplear la respiración costo-diafragmática, lo que se denomina meditación guiada.

                                                           
Para el aula, no necesitáis ningún material específico, puesto que con recostarse sobre la mesa y bajar la intensidad lumínica, es suficiente. Es un recurso rápido, de unos seis minutos de duración, y que propicia numerosos beneficios en nuestros niños y adolescentes: vuelta a la calma, preparación para un examen, como término tras una jornada lectiva intensa,...Cuando lo probéis una vez y comprobéis su beneficio, recurriréis con frecuencia a él, porque además estoy segura que ellos mismos (como me pasa a mí) os lo pedirán. En casa, cuando no nos apetece el ratito de lectura porque están realmente muy cansados, o todo lo contrario, ha llegado la hora del sueño y están "como motos", nos acostamos en el sofá, nos tapamos con la manta, y ponemos el vídeo. Carlota lo adora, y tal es el grado de autocontrol que han conseguido ambos, que les bastan los seis minutos que dura para dormirse. Para aquellos papis y mamis de niños con los que la guerra nocturna sea dura, no lo dudéis: poned una lucecita de noche, vídeo a media voz, ¡y no vale dormirse antes que vuestros peques!

Sin más, os dejo con Yolanda Calvo Gómez y Tranquilandia.

 Sssssshhhhhh......

lunes, 2 de abril de 2018

Y después de Emocionario...Amar

Son muchos los libros que podemos encontrar en el mercado sobre inteligencia emocional, pero sin duda alguna Emocionario ha sido un punto de inflexión vital para docentes y familias.

Si alguno no lo conocéis aún, sólo puedo deciros que corráis a la primera librería que tengáis a mano y os hagáis con un ejemplar. No os vais a arrepentir, os lo aseguro. Tanto para trabajar en el aula si sois docentes, como en casa si tenéis peques, es simplemente un regalo para la vista. Precioso en sus ilustraciones y hermoso en sus textos: sencillos, con tanto contenido para poder reflexionar y con un espectro tan amplio de edad, que es perfectamente adaptable desde la etapa de infantil a la de secundaria.

Pero en esta entrada no vengo a hablaros de Emocionario, sino de su hermano pequeño recientemente publicado también por Palabras Aladas: Amar. Sigue la misma línea de Emocionario, con ilustraciones maravillosas que dejan volar la imaginación, acercando el arte y su subjetivismo a los más pequeños (cuánto necesitamos del arte para alimentar nuestros corazones...), pero en este caso, los conceptos desarrollados están relacionados con el amor: generosidad, tolerancia, intimidad,...
Como no podía ser de otra manera, ayer me hice con él y hoy (para terminar las vacaciones con una alegría) se lo he regalado a mis peques. ¡El nuevo Emocionario! ¡Es igual pero diferente! (¿Igual pero diferente? Curioso concepto, Carlota!). Les ha encantado: conocen la dinámica, saben cómo leerlo (siempre seguimos la misma pauta), y es nuevo, fresco, porque Emocionario se lo saben de memoria (¡de memoria literal!). Esta noche comenzamos a disfrutarlo antes de dormir. Es nuestro ratito, mi ratito de mami feliz. Con todo hecho (niños bañados y cenados, uniformes preparados, mochilas listas), nos sentamos en el sofá, uno a mi derecha, otra a mi izquierda, y el libro bien visible en mi regazo, y comenzamos nuestro momento de intimidad.

                                 

Para la lectura de ambos libros, siempre sigo la misma dinámica: primero les enseño la ilustración y la observamos, y tratamos de deducir qué puede significar. A veces es bastante obvio, otras prácticamente imposible. Opinamos sobre si nos gusta, qué sentimos, y tanto nos ponemos en situación y profundizamos en ello, que alguna de las ilustraciones de Emocionario les causan un verdadero sentimiento o sensación, bien sea miedo o tristeza con solo verlas. Es fantástico ver

domingo, 1 de abril de 2018

Primera experiencia con la UNED

Hola! Hoy os quiero contar mi primera experiencia con la UNED, con el curso de Competencias TIC para Profesores, del que ya llevo hecho aproximadamente la mitad. 



Hacía algún tiempo que sabía de su existencia y eran múltiples las opiniones positivas que escuchaba sobre él. Pero por una razón o por otra, nunca tenía el tiempo suficiente como para embarcarme en otra actividad más (dichosa falta de tiempo...). Hasta que este curso dije que era el momento de hacerlo, ¡si o si! Dejé pasar la primera convocatoria, correspondiente al primer trimestre, por aquello de hacerme primero a mi nuevo trabajo, pero ya en el segundo trimestre (finalizándolo), me matriculé. 
He de decir que en la web que os he puesto al comienzo de esta entrada viene todo perfectamente explicado y desde allí mismo podéis hacer la matrícula online. Tiene una serie de bonificaciones si cumplís alguno de los requisitos (desempleados, trabajadores de la UNED,...) y en caso de tener que realizar el pago completo, el precio es de 225€ (materiales incluidos). La duración es de dos meses, completamente online, y con acceso a la plataforma las 24 horas. 
El material consta de vídeos (muy claros y fáciles de seguir), junto a material bibliográfico y clases virtuales una vez a la semana. Además, entre los distintos foros que se plantean con la idea de interactuar al máximo entre los compañeros del curso, ofrecen uno que es específico para preguntar dudas, tanto al profesor como al servicio técnico. Por experiencia propia, puedo decir que las dudas son resueltas prácticamente al instante, por lo que la atención es excelente. 
Una preocupación que me rondaba antes de empezar el curso era si estaría a la altura para entender cuestiones digitales de mayor envergadura (creo que es un fantasma que nos ronda a muchos docentes), pero creo que el contenido está tan bien secuenciado y explicado, que resulta imposible no poder seguirlo. El sistema de evaluación se realiza mediante actividades que se suben a la plataforma, y no hay trabajos de finalización ni prácticas externas. Por otro lado, el curso es de carácter práctico: desde la primera sesión, empecé a poner en práctica en el aula algunos de los recursos que iba aprendiendo, ¡así que el aprovechamiento es muy elevado y desde el minuto uno!
Concluyendo, si estáis pensando en mejorar vuestras competencias digitales, no lo dudéis: este curso es motivante, perfectamente compatible con una jornada laboral y con un profesorado entregado que tratará de ayudaros en todo aquellos que preciséis. Arriba esos docentes digitalmente competentes!

Hasta la próxima entrada!