miércoles, 9 de mayo de 2018

Como oro en paño...

Qué cansancio ya a estas alturas de curso, verdad? Los niños también lo notan y
están más irritables y menos trabajadores. En cierto modo es normal: apuramos contenidos, somos más estrictos con el cumplimiento de los objetivos y no queremos dejar nada sin dar. Además, estamos preparando ya los bailes de fin de curso, las ceremonias de graduación y, por si fuera poco, pensando en los boletines y las diez mil rúbricas que debemos cumplimentar. Mil cosas en solo dos meses! Os suena, eh?


Además, en Sevilla que es donde vivo, el calor ya se deja notar, y los mediodías los pasamos en manga corta y buscando sombras en las guardias de patio. He de decir que en el cole en el que trabajo salimos a las cinco, por lo que las horas del mediodía y sobre todo después de comer son una pesadilla...

En uno de mis post recientes os compartía una unidad didáctica dedicada a juegos de desarrollo musical y mental, que suelo realizar a estas alturas de curso, pero si que es cierto que son actividades bastante específicas de la materia de música. Por eso, hoy os comparto un material (no son juegos, sino actividades) que guardo como oro en paño: no es el material completo, sino una parte de un dossier que me facilitaron en un curso reciente al que asistí en Madrid. Si queréis más información sobre ese curso, en este post podéis encontrarla.

Las actividades que en él os presento son muy variadas: podéis aplicarlas en clase de lengua, por ejemplo para preparar una obra de teatro y trabajar la pronunciación y el ritmo de las palabras. Otras nos sirven para reconocer las partes del cuerpo mediante una canción, perfecto para infantil. Otras están relacionadas con la dramatización y el Mindfulness, sabéis que ambos contenidos me encantan, ya que nos ayudan a desarrollar en gran medida otras características como la empatía, la autoconfianza y el respeto.


Siempre recalco que las actividades que comparto con vosotros pueden ser aplicadas, prácticamente en su totalidad, desde infantil hasta secundaria, adaptando simplemente el grado de dificultad de las mismas. Por otro lado, como docentes nos dan la oportunidad de ver cómo reaccionan a un mismo contenido alumnos de distinta edad y conocerles más a fondo.

Como ejemplo, esta semana estoy trabajando una actividad de tai-chi en espejo con todos los grupos desde quinto de primaria (10 años) a segundo de secundaria (14 años). La actividad consiste en ponerse por parejas uno frente a otro, con las palmas de las manos próximas pero no pegadas (a un par de centímetros aproximadamente una de otra); con una música de fondo de cuencos tibetanos, sonido de agua o similar (en YouTube tenéis muchísimos audios de ello), uno de los miembros de la pareja comienza a mover lenta y pausadamente las manos, en movimientos envolventes y cómodos de hacer (sin tirarse al suelo ni brusquedades de ningún tipo). El compañero de enfrente debe imitarle cuál espejo, sin perder en ningún momento la conexión entre ambas manos, a la par de no tocarse en ningún momento. Es un ejercicio de concentración máxima, de trabajo cooperativo en parejas y, si se hace bien, la energía que se transmite de una mano a otra es espectacular. Las parejas que consiguen ese grado de concentración quedan ensimismadas de lo que sienten sin tocarse.


Como podéis leer, no es una actividad compleja ni requiere ningún tipo de material para realizarse. Sabéis que así son las actividades que a mi me gustan, sin mucho lío ni preparación, para poder ser docentes espontáneos con un abanico de recursos muy amplio y siempre a la mano.

Por hoy lo dejo aquí. Iré contandoos más actividades de este estilo que se que a todos nos viene muy bien conocerlas y familiarizarnos con ellas. ¡Nos pueden sacar de más de un apuro!

Bueno, y como lo prometido es deuda, aquí tenéis el enlace para descargaros el dossier. ¡Es fantástico!

¡Hasta la próxima entrada!

domingo, 6 de mayo de 2018

Música para "torpes"

Cuántas veces he pensado en lo que sufren las personas torpes;
sobre todo, los niños torpes. Y qué palabra más fea para calificar a una persona...Poco a poco, y principalmente prestando mucha atención, he ido entendiendo de dónde viene esa torpeza, qué la suele ocasionar, y cuánto la sufren los que la padecen. Bueno, ¿y esto qué tiene que ver con la asignatura de música? Seguid leyendo y veréis.


La torpeza, suele derivarse, en personas que no tengas afecciones concretas a nivel neuronal, a una falta de desarrollo motriz. Bien sea de motricidad fina o gruesa, o incluso ambas, suelen ser personas que por diversos motivos tengan esa facultad poco desarrollada. Hay niños con una caligrafía preciosa y trabajos súper ordenados que sin embargo son incapaces de saltar a pies juntos, hacer una voltereta o subirse a un columpio o similar. Otros en cambio, tienen sus cuadernos sucios, una caligrafía desordenada y acostumbran a tirar, normalmente sin querer, cosas al suelo, principalmente si se sienten observados. Sin embargo, son brillantes en cuanto a habilidades físicas se refiere. Todos conocemos a niños con estas características, bien sea entre nuestros alumnos como entre nuestros familiares y amigos. Algunos son niños, y otros no tanto.

Por regla general, suele esperarse que sea en la asignatura de educación física en la que los niños desarrollen sus habilidades motrices, principalmente las de motricidad gruesa. Y por supuesto que es así. Pero desde la clase de música podemos colaborar en gran medida en este propósito, e incluso trabajar en colaboración para ayudar a aquellos alumnos que lo precisen.

www.musiqueandoconmaria.com

Yo para tal fin lo tengo claro: empleo la pequeña percusión, es decir, el instrumental Orff. Me encanta. Hay tantas actividades para desarrollar como tu imaginación quiera, y normalmente los alumnos lo adoran. No importa la etapa en la que impartas: siempre será bienvenido. Como os explicaba en la entrada anterior, me gusta hacer juegos en los que empleo las claves o el metalófono, y es que es estupendo verles coordinarse: primero ellos consigo mismos, entendiendo cómo manejar el instrumento. Porque aunque nos parezca algo fácil, coger con destreza las claves o tocar con ambas manos a la vez los shackers es un mundo para algunos. Y si encima de coordinarse con uno mismo, hay que hacerlo también con el de al lado, y si el de enfrente toca un instrumento distinto y con otro ritmo, la cosa se complica y mucho.

Habitualmente, comienzo conociendo a mis alumnos haciendo percusión corporal. A veces me embarga la pena cuando veo el esfuerzo máximo que supone para algunos, y la frustración de ver cómo lo que para otros es un juego, para ellos se convierte en una dificultad inmensa. Pero no debemos desistir; todo se logra, tarde o temprano, en mayor o menor medida, pero debe seguirse
trabajando. Las actividades de percusión corporal que suelo hacer son de calentamiento (al comienzo de la clase) o de creatividad (con la sesión ya comenzada). La de calentamiento se realiza de pie, y en ella se distinguen pulsos impares en los que se golpea palmas y pecho para comenzar, y se van añadiendo partes del cuerpo para percutir. Se va saltando de un número de percusiones a otro, variando entre tres y nueve (o los que se quieran añadir). La percusión corporal de creatividad consiste en crear ritmos en los que cada uno incluye, en cuatro pulsos, las percusiones que quiere, golpeando cuerpo, suelo o lo que considere oportuno y esté al alcance de todos. Con las claves hago ruedas de improvisación, donde en una sesión non-stop, deben crear ritmos en cuatro pulsos y sobre la marcha, dejando volar la imaginación. Trabajamos en eco: uno toca y todos repiten, pero siempre en cuatro pulsos. Es increíble observar la mejoría que la mayoría experimenta, sintiendo el ritmo interno y creando cada vez ritmos más intrincados.

Como veis, tocar un instrumento musical puede ser una labor casi imposible para niños con una motricidad poco desarrollada o aquellos que tengan alguna deficiencia, pero la percusión Orff no requiere ese grado de especialización y es ideal para desarrollarla, tanto gruesa como fina- Por otro lado, convertir el grupo en una orquesta es un ejercicio ideal para trabajar valores y mejorar la convivencia.

No dejéis de utilizar estos instrumentos, y ayudad siempre al alumno que veais más "torpe": recordad que desde nuestra especialidad, podemos hacer mucho por ellos, siempre con calma y paciencia.

Y para que tengáis un repertorio de distintos niveles, os comparto unas partituras que yo utilizo en clase para trabajar la percusión, tanto corporal como Orff. En este enlace lo podéis descargar. Y si queréis un vídeo para ver cómo hago el calentamiento de percusión corporal, no tenéis más que dejarme un comentario y lo prepararé a lo largo de la semana.

¡Hasta la próxima entrada!