sábado, 18 de agosto de 2018

Nosotras, “Las increíbles”: coeducación de la mano de Disney

Aunque soy poco amiga de las pelis de superhéroes, dado que el calor aprieta y las tardes en Sevilla se hacen interminables por no poder salir con los peques a la calle, decidimos ir al cine y disfrutar de una jornada de palomitas y aire acondicionado. No había una gran oferta de películas, y algunas las habíamos visto, así que optamos por ver “Los Increíbles 2”.

Y como ya os digo, las pelis de héroes no son mi fuerte, pero he de decir que conforme avanzaba la película, más me sorprendía: no puedo más que recomendaros que, si no la habéis visto ya, ¡no dejéis de hacerlo! ¿Por qué? Pues ahí va: sin haber visto la primera entrega (recordad que esta es la segunda), la cinta trata sobre una familia (mamá, papá y tres hijos) de superhéroes que luchan contra el mal. Hasta ahí, más de lo mismo, ¿cierto? Pero en esta segunda entrega, tras encontrarse ambos (padre y madre) “parados”, es a ella a la que llaman a trabajar, con una súper moto y un mono a medida que, aunque con cintura de avispa, marca unas caderas prominentes, ¡básicamente como las de la mayoría de nosotras! Me encanta. Ella había estado dedicada principalmente al cuidado de los niños, que son un fantástico ejemplo de lo que la mayoría tenemos en casa o, los que somos docentes, también en clase: una adolescente continuamente cabreada con ella y el mundo que la rodea; un hijo mediano que bien podría ser un niño de alta demanda o incluso un posible TDH, y un bebé poco dormilón, de esos que casi todas hemos sufrido.


El caso es que Ms .Increíble recibe una oferta de trabajo muy tentadora y decide, animada por Mr. Increíble, que es momento de que ella se reincorpore a la vida laboral y sea él quien se haga cargo de la casa y los niños. Es curioso que aunque él la anima a trabajar, lo hace desde la perspectiva de poder ser él quien vuelva al trabajo, no sin añadir frases diciendo lo sencillo que resultará cuidar de tres niños después de haber estado luchando contra el mal. Vamos, lo sencillo que resulta estar dedicada a la familia en comparación con lo que supone trabajar fuera de casa. Y una vez incorporada ella de nuevo a su vida laboral, comienzan las risas: un padre que intenta hacer el bien para su hija adolescente y que con cada paso que da, más mete la pata; un hijo mediano con problema con las mates, y un bebé, que a parte de ser eso, un bebé, tiene súper poderes espectaculares. Y ahí empiezan las noches sin dormir del papi, las ojeras de oso panda y la irritabilidad unida a los ataques de llanto. Seguro que a casi todas os ha pasado, a mi desde luego, si. Ser mamá es maravilloso, pero también sacrificado, duro y de una enorme responsabilidad, y aquí el papi superhéroe lo está experimentando en primera persona.

Y yo me pregunto: ¿cuántas de nosotras nos hemos quedado en casa cuando nos hemos convertido en
mamás? ¿Cuántas de nosotras hemos tenido que sopesar la viabilidad de compaginar nuestros trabajos con la crianza de nuestros niños? Yo estuve los primeros años del nacimiento de mis niños sin trabajar, lo que supuso una dificultad económica importante, ya que entre hipoteca y mil gastos que una no conoce hasta que no pare, nos sobraba mes al final del sueldo...Aún así, optamos por ello porque era la única manera que veíamos en ese momento, y desde luego lo agradezco porque a día de hoy puedo decir que he disfrutado muchísimo de la maternidad y de la crianza de mis hijos, pero volver al trabajo cuesta. Cuesta empezar a ponerte horarios para ver a tus niños, a desconectar sin pensar en cómo estarán sin tenerte a ti al lado, a ser la madre perfecta, la esposa querida, la trabajadora ideal, la ama de casa más efectiva. Y resulta que el día sigue teniendo "solo" veinticuatro horas, y tú tienes mil cosas que hacer, y que solo veinticuatro no son suficientes. Y tú pasas a ser la última de tus prioridades, sin tiempo, fuerzas ni ganas de depilarte, irte a la pelu o tomarte un café con tus amigas.


Por supuesto, todo está mostrado en clave de humor, no creáis que hacen una polémica de ello, pero es un mensaje muy significativo y me parece una peli fantástica para trabajar en clase o en casa con peques y no tan peques, para tratar la coeducación y la igualdad de género. Es amena, divertida, y si sois capaces de explicarles y hacerles ver el mensaje intrínseco, estaréis colaborando en formar una sociedad futura basada en la igualdad de género y de oportunidades, y por supuesto, más segura para nuestras niñas que serán las mujeres del mañana. Porque Disney ya no son sólo cuentos de princesas...