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martes, 3 de abril de 2018

Mindfulness en el aula...y en el sofá!

Mindfulness es uno de esos términos vanguardistas que suenan a innovación y, aunque lo usamos a menudo, ¿sabemos realmente qué es? ¿Os gustaría saber cómo trabajarlo en clase o en casa?


Mindfulness o atención plena, es el grado de concentración que ponemos en una actividad para ser plenamente conscientes de qué estamos haciendo en un determinado momento. En otras palabras, es el entendimiento de lo que sucede en nuestro cuerpo cuando realizamos una actividad u otra. Está íntimamente relacionado con el budismo y la meditación, y es que su principal beneficio reside en tomar consciencia de nuestro cuerpo, siendo capaces de llevarlo a un estado de relax y bienestar a través del control de nuestra respiración, de la relajación progresiva de las distintas partes que lo componen y de un enfoque mental que nos permita centrarnos en el momento que estamos viviendo. No se trata de poner "la mente en blanco", sino todo lo contrario: focalizar nuestro pensamiento en sentir cómo pasamos de la actividad a la calma, de la tensión a la relajación.

Como ya sabéis aquellos que me seguís, en mi condición de pianista es fundamental tener una consciencia corporal muy desarrollada: la motricidad fina que requiere la práctica de un instrumento musical está estrechamente ligada al conocimiento que uno tenga de su propio cuerpo; es decir, que se disponga de la capacidad de presionar una tecla con un dedo mientras otros percuten otras distintas, y a su vez, la otra mano, ejecute otros movimientos diferentes, puesto que toca otras notas distintas. ¡Y no olvidemos que con los pies tenemos tres pedales a utilizar! Creo que con este ejemplo entenderéis perfectamente porqué os digo que es fundamental tener un gran control mental sobre cada una de las partes intervinientes en la práctica instrumental. Es decir: una consciencia plena.
Claro que estaréis pensando "bueno, y si yo no toco el piano, ¿a mi esto para qué me sirve?" Realmente, tener consciencia de nuestro cuerpo es tener el control sobre nosotros mismos, es saber manejarnos de manera eficaz y eficiente en todas las circunstancias. ¿Nunca os ha pasado que en un estado de nervios (véase entrevista de trabajo, defensa de una programación en las oposiciones,...) no somos capaces de controlar esa mano que no se está quieta, o ese pie que golpea sin cesar el suelo, o ese pobre boli que acabará sin muelle de tanto sacar y meter la punta? Seguro que sabéis de qué hablo, y posiblemente si trabajáseis la atención plena seríais capaces de decirle a vuestra mano que se estuviera quieta o a vuestro pie que no sois Fred Astaire. Pero normalmente, no trabajamos nuestra mente en este sentido, sino que la desarrollamos en otros aspectos diferentes.

La actividad que os presento aquí la he puesto en marcha en el cole con grupos de 4º, 5º y 6º de primaria, y como no podía ser de otra manera, también en casa con mis peques, que están en 3º de primaria e infantil (5 años). El recurso es un vídeo, mejor dicho un audio, que es con el que doy comienzo al trabajo de mindfulness con los alumnos. Es una manera que tengo de adentrarles en este contenido y a la vez chequear qué me voy a encontrar. Hay niños que son incapaces de focalizar su atención en los seis minutos que dura la grabación, mientras a otros he de despertarles (¡si, si, con baba en boca!) del grado de relajación al que han llegado. He de decir que no se trata de que se duerman, sino de que se centren en relajarse, pero si su relajación es tal que se abandonan a Morfeo, ¡fantástico! En este vídeo-audio se trabaja la atención plena desde el control de la respiración, visualizando el movimiento del vientre al emplear la respiración costo-diafragmática, lo que se denomina meditación guiada.

                                                           
Para el aula, no necesitáis ningún material específico, puesto que con recostarse sobre la mesa y bajar la intensidad lumínica, es suficiente. Es un recurso rápido, de unos seis minutos de duración, y que propicia numerosos beneficios en nuestros niños y adolescentes: vuelta a la calma, preparación para un examen, como término tras una jornada lectiva intensa,...Cuando lo probéis una vez y comprobéis su beneficio, recurriréis con frecuencia a él, porque además estoy segura que ellos mismos (como me pasa a mí) os lo pedirán. En casa, cuando no nos apetece el ratito de lectura porque están realmente muy cansados, o todo lo contrario, ha llegado la hora del sueño y están "como motos", nos acostamos en el sofá, nos tapamos con la manta, y ponemos el vídeo. Carlota lo adora, y tal es el grado de autocontrol que han conseguido ambos, que les bastan los seis minutos que dura para dormirse. Para aquellos papis y mamis de niños con los que la guerra nocturna sea dura, no lo dudéis: poned una lucecita de noche, vídeo a media voz, ¡y no vale dormirse antes que vuestros peques!

Sin más, os dejo con Yolanda Calvo Gómez y Tranquilandia.

 Sssssshhhhhh......

lunes, 2 de abril de 2018

Y después de Emocionario...Amar

Son muchos los libros que podemos encontrar en el mercado sobre inteligencia emocional, pero sin duda alguna Emocionario ha sido un punto de inflexión vital para docentes y familias.

Si alguno no lo conocéis aún, sólo puedo deciros que corráis a la primera librería que tengáis a mano y os hagáis con un ejemplar. No os vais a arrepentir, os lo aseguro. Tanto para trabajar en el aula si sois docentes, como en casa si tenéis peques, es simplemente un regalo para la vista. Precioso en sus ilustraciones y hermoso en sus textos: sencillos, con tanto contenido para poder reflexionar y con un espectro tan amplio de edad, que es perfectamente adaptable desde la etapa de infantil a la de secundaria.

Pero en esta entrada no vengo a hablaros de Emocionario, sino de su hermano pequeño recientemente publicado también por Palabras Aladas: Amar. Sigue la misma línea de Emocionario, con ilustraciones maravillosas que dejan volar la imaginación, acercando el arte y su subjetivismo a los más pequeños (cuánto necesitamos del arte para alimentar nuestros corazones...), pero en este caso, los conceptos desarrollados están relacionados con el amor: generosidad, tolerancia, intimidad,...
Como no podía ser de otra manera, ayer me hice con él y hoy (para terminar las vacaciones con una alegría) se lo he regalado a mis peques. ¡El nuevo Emocionario! ¡Es igual pero diferente! (¿Igual pero diferente? Curioso concepto, Carlota!). Les ha encantado: conocen la dinámica, saben cómo leerlo (siempre seguimos la misma pauta), y es nuevo, fresco, porque Emocionario se lo saben de memoria (¡de memoria literal!). Esta noche comenzamos a disfrutarlo antes de dormir. Es nuestro ratito, mi ratito de mami feliz. Con todo hecho (niños bañados y cenados, uniformes preparados, mochilas listas), nos sentamos en el sofá, uno a mi derecha, otra a mi izquierda, y el libro bien visible en mi regazo, y comenzamos nuestro momento de intimidad.

                                 

Para la lectura de ambos libros, siempre sigo la misma dinámica: primero les enseño la ilustración y la observamos, y tratamos de deducir qué puede significar. A veces es bastante obvio, otras prácticamente imposible. Opinamos sobre si nos gusta, qué sentimos, y tanto nos ponemos en situación y profundizamos en ello, que alguna de las ilustraciones de Emocionario les causan un verdadero sentimiento o sensación, bien sea miedo o tristeza con solo verlas. Es fantástico ver